Fragmento de “Chamán”. Noa Gordon.
...] “Abandonó el salón y subió la escalera hasta llegar a la puerta que daba al tejado, donde el profesor Gardner, que daba las clases de astronomía, tenía un pequeño observatorio en el que todos los alumnos de la clase estaban obligados a estudiar el cielo durante varias horas al mes. Esa noche Chamán estaba solo y miró por el ocular del telescopio del profesor Gardner, un telescopio refractor Alvan Clark de cinco pulgadas, el orgullo del profesor. Ajustó el botón acortando las distancias entre el ocular y la lente convexa delantera, y las estrellas aparecieron directamente ante sus ojos, doscientas veces mas grandes que un momento antes.
Era una noche fría, lo suficientemente clara para dejar a la vista dos de los anillos de saturno. Estudió la nebulosa de Orión y la de Andrómeda y luego empezó a mover el telescopio sobre el trípode, recorriendo el cielo. El profesor Gardner decía que eso era “Barrer el cielo”, y que una mujer llamada María Mitchell había estado barriendo el cielo y se había hecho famosa por descubrir un cometa.
Chamán no descubrió ningún cometa. Estuvo observando hasta que las estrellas parecieron empezar a girar, enormes y titilantes. ¿Qué era lo que las había formado y las había colocado allí arriba?¿Y las estrellas que había mas lejos?¿Y más allá?
Sintió que cada estrella y cada planeta era parte de un complicado sistema, como un hueso de un esqueleto o una gota de sangre del cuerpo. Gran parte de la naturaleza parecía organizada, pensada con detenimiento, tan ordenada y sin embargo tan complicada. ¿Qué era lo que la había hecho así? El Señor Gadner le había dicho a Chamán que lo único que se necesitaba para ser astrónomo era tener buena vista y facilidad para las matemáticas. Durante unos días pensó en hacer de la astronomía el trabajo de su vida, pero cambió de idea. Las estrellas eran mágicas, pero lo único que se podía hacer era mirarlas. Si un cuerpo celeste se estropeaba, no existía la posibilidad de arreglarlo”[...
Me pareció un fragmento maravilloso de la obra, y me hizo reflexionar. Efectivamente nosotras nos hemos dedicado a una carrera que si bien nos permite observar mucho, muchísimo, no nos limita en absoluto en este sentido.
Y es curioso, puesto que las artes, están destinadas a ser observadas y compartidas, pero por parte del artista es imposible limitarse solo a observar la magia de las estrellas, sabiendo que tiene los medios para crear por si mismo esa misma magia.

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